| La
ciudad de Cádiz ofrece al visitante un amplio abanico de posibilidades
turísticas y de ocio. El solo hecho de recrear la vista con sus maravillosos
amaneceres y atardeceres sobre la Bahía es un privilegio que merece la
pena disfrutar. Su clima agradable y sus trece kilómetros de playa en el
mismo corazón de la capital permiten gozar del aire y del sol durante todo
el año. Una de las peculiaridades de Cádiz radica en su configuración
geográfica, ya que está situada en una península que se adentra
sobre una bahía.
La alegría y la luz se entremezclan en esta ciudad con los vestigios de
otros tiempos. El que Cádiz sea la ciudad más antigua de Occidente
ha hecho posible que queden reminiscencias de pueblos, razas y culturas que se
daban cita en la capital y su puerto, durante muchos años uno de los más
importantes del país y protagonista en actividades comerciales. En 1812,
se proclamó en Cádiz la primera Constitución española.
Un recorrido
turístico por el Cádiz monumental nos llevaría a visitar
la Catedral de la ciudad y las iglesias de Santa Cruz y San Felipe Neri, que son
famosas por su resistencia al asedio de Napoleón y por ser sede del gobierno
provisional que redactó ahí esa primera constitución liberal.
Durante la Semana Santa estos templos son el centro del fervor popular y de las
procesiones más emblemáticas. Merece la pena también disfrutar
de lugares como la Santa Cueva, con pinturas de Goya en su interior, grandes mansiones
como la Casa del Almirante y la Casa de las Cadenas, la Torre Tavira y el Museo,
entre otros. El
paseo por el Casco Antiguo, que se puede recorrer a pie en apenas una hora, sumerge
al visitante en un ambiente morisco, con calles estrechas que desembocan en pequeñas
plazas. Es de obligada visita el Parque Genovés y la Alameda, con una maravillosa
vista de la Bahía.
Capítulo destacado merece el Teatro Romano, que se encuentra en el barrio
del Pópulo, entre la Catedral Vieja y el Arco de los Blancos. Descubierto
en 1980 es considerado uno de los mayores edificios de este tipo en España.
Es de finales del siglo I aC. El graderío aparece dividido en tres sectores,
los dos inferiores, apoyados sobre galerías abovedadas, se encuentran en
muy buen estado de conservación. La cavea superior podría estar
construida sobre una armazón de vigas de madera y estaría cubierto
con un toldo o velarium apoyado en postes de madera, cuyos fosos aparecen en las
gradas. |